El enfoque personal de la literatura: mi teoría literaria

El enfoque personal de la literatura: mi teoría literaria

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Cada escritor suele tener un enfoque personal sobre la literatura, eso no es novedad. Usan sus propias novelas como manifestación de la teoría que crearon o de la corriente filosófica a la que pertenecen. Por ejemplo, Albert Camus en su novela El extranjero expone la ideología existencialista.

¿Qué es una teoría literaria?

Es una ciencia o conjunto de ciencias que permiten estudiar el fenómeno de la literatura, desde su creación, los diferentes expositores de las características, la historia y desde luego, la crítica. La poética desde los griegos, pasando por la estética y hermenéutica (S. XVIII). Muchos estudios sobre el significado traducido por los lectores o sobre la representación histórica dentro de la literatura, los estudios culturales, el psicoanálisis y la filosofía que resulta básica en la fundamentación de la crítica literaria.

Podemos notar que conforme avanzamos en el conocimiento de la literatura, cada escritor demuestra, en su estilo, en las obras que creó, la evolución de su percepción personal del mundo. Muchos autores en sus biografías suelen pasar por etapas, como el propio Camus: el existencialismo, el absurdo y la revuelta. Recorriendo diferentes ideologías, los autores innovan y se reinventan mientras dura su etapa productiva en la literatura.

Un enfoque personal

Desde luego que, voy pasando por las distintas propuestas que se han acumulado hasta nuestros días a lo largo de los siglos, voy encontrando aquellas que disfruto, aunque no comparto y aquellas a las que me ciño mientras no me encuentro con alguna otra que me satisfaga.

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Le agrego mi propia experiencia, impactado por las obras, por el drama de la sociedad en la que vivo, por las corrientes que imperan. Por ejemplo, me gusta mucho el estridentismo, una corriente vanguardista de la segunda década del S. XX que fue creada en México. Lo curioso es que explica un fenómeno social del S. XXI, cuando las noticias de hoy se ven opacadas inmediatamente por las de mañana. El hombre de hoy consume el estridentismo de los medios.

Un recorrido desordenado

Si los estudios son profesionales, el escritor podría encontrarse con una "evolución" lógica, histórica, en crecimiento. Sin embargo, ni con ese abordaje en el conocimiento de la literatura y su historia solemos recorrer en un andamiaje similar. La historia personal, las experiencias, las lecturas que hicimos de niños, jóvenes o adultos, en el orden muy personal, solemos terminar en un recorrido desordenado.

Cada persona crea entonces su propio recorrido y no hay un orden establecido. La combinación entre estudios psicológicos y el impacto, por ejemplo, del formalismo ruso o del boom de la literatura hispanoamericana, dará a cada escritor su personal visión de todo el andamiaje literario.

Dónde pisé

Yo nací en el postmodernismo, lo disfruto, de hecho. Me encantó la literatura clásica como Edipo Rey y el dramatismo de Hamlet en la literatura inglesa. Comprendí la historia del nacimiento de la literatura americana con El Matadero de Echeverría y adoré las vanguardias.

Me bañé con el boom, comprendí el formalismo, el modernismo, el neoclasicismo, la literatura medieval. Dentro de todo eso, de los géneros literarios, la retórica y más, pude ir formando una concepción de la literatura personal y con ella expuse mi obra. Todo lo decimonónico no me fue ajeno, pero era imprescindible que me situara en mi entorno. Pese a todo, conservo características canónicas, sólo que no me definen.

Haciendo historias

Prefiero ser un observador del espectáculo de la vida y del ser humano en cuanto a sus enormes potencialidades y la vehemente denuncia de aquellos límites aberrantes que lo frenan a ser algo más que un ser consumista, derrochando su capacidad intelectual en audiovisuales lúdicos. Mis personajes involucrados en un entorno caótico, suelen responder con inteligencia, desfaciendo entuertos como El Quijote.

Hay múltiples ángulos en una historia y suelo exponerlos de algún modo; ya sea en primera o tercera personas, sus dramas son complejos, de vidas que vale la pena conocer y disfrutar aunque estén cargadas de incesantes reflexiones filosóficas o psicológicas. El personaje puede así, adquirir los mil rostros de las mil historias. El mismo personaje podría involucrarse en una ficción por los sueños o por alucinaciones, quizá por la caprichosa pluma de los narradores.

La era de la información

Es muy difícil situarse desde nuestra perspectiva en la vida humana previa a los avances tecnológicos. Apenas vi la película Los Olvidados de Luis Buñuel y me enfrenté a un mundo muy distinto al nuestro. Una serie de personajes imbuidos en la delincuencia callejera de la Ciudad de México en los años 50, cuando todos ellos vivían en los suburbios de una sociedad pujante, desarrollada y en crecimiento.

¿Cómo entender las aspiraciones de grandeza que tenía Madame Bovary en la mitad del S. XIX en Francia? Me encantó saber cómo fue el proceso de creación de la obra El clan del oso cavernario de Jean M. Auel, un arduo proceso de investigación y experimentación para la creación de la obra y de toda la saga. Desde luego, resulta más sencillo escribir sobre la actualidad que vivimos y recreamos a diario, aunque nunca demerita.

El proceso de creación de mi más reciente novela Lujuria en la sotana fue largo y extenuante. Crear personajes con un entorno realista, basado en hechos, documentación periodística, lugares que nunca he visitado, lenguajes que no hablo, etc., implicaron una larga investigación y el armado de una trama de misterio, intriga, terror, romance procreada con un enfermo de esquizofrenia, en cuanto a los medicamentos, el tratamiento y la vida diaria de un sujeto envuelto en el deseo ferviente de revolucionar a su iglesia han sido parte fundamental que entrega un producto de largo contenido, apostando también al análisis retórico y a la crítica académica universal.

Nunca se acaba

Como en la física, siempre se encuentran evidencias que alteran lo previo y requieren volver a escribir para generar nuevos conocimientos, así la literatura avanza, crece, evoluciona y se recrea con una manifestación propia del entorno y la época de cada autor.

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