No me llames amigo, no soy moneda de cambio ni sobras de tiempo o espacio

No me llames amigo, no soy moneda de cambio ni sobras de tiempo o espacio

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No me llames amigo cuando tienes tus dioses en otras ausencias, trabajos o altares donde embelesas miradas y clamas franquezas. Te niegas a estar aquí cerca y crees que en la frontera de tu egoísmo una carta al año traduce ternura. Cualquiera lo haría por menos de un "hola", no hay sitio en mi vida si no es con ella.

No me llames amigo...

no me llames amigoUn amigo sincero se tiene muy cerca, se ve, se frecuenta, se llora y se sostiene en el hombro, con todo le entiendes, le mimas y aprecias. Aceptas sin restricción sus locas ideas, sopesas, aceptas y quizá adoptas. No llames amigo a quien miras de lejos, a esos que tienes sólo para buenos consejos, o aquellos que miras sin un espejo.

No es aquel a quien usas, con quien pactas parrandas, si por menos de un dólar lo dejas a merced de otros, que rondan traicioneros por sacar de él su mejor tesoro. No es amigo si sólo viene a juzgar tus obras, no toleres juicios de quien no te aprecie.

Prefiero sólo uno que muchos

Así se cuentan los verdaderos amigos, con los dedos de una mano y sobran dedos, reza la cuasi olvidada adenda de viejos tratados sobre el cuidado especial de la amistad. No llames amigo a quien jure llegar si ni tarde llega para merendar. Que un amigo sincero jamás se irá, ni contigo cambiará aunque sus ideales sean otros o sus metas distintas.

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Es quien siempre suele estar, es perenne presencia en la soledad. Tiene siempre un tiempo, una palabra de aliento, una ayuda desprendida, sin costo, sin medida. No llames amigo al que se toma confianzas que nunca pactaron, ni le digas te quiero si no lo merece, si tiene precio el tiempo, si ya lo olvidaron.

Quien vuelve al camino sin prender la flama

No es amigo aquel que promete y no cumple, que suele fallar, dando largas al sueño que juntos hicieron. A él no se le teme, no hay forma de hacerlo, aunque piense distinto a cuando se conocieron. Él vuelve a aquel tiempo cuando se le llama, él retoma el camino sin prender la flama.

No hay temor de verle desnudo que entrambos fluye siempre un respeto mutuo. Ni apena el vómito de un amanecer obscuro, ni limar el callo de un pie moribundo. Cuan difícil sea el reto de tener a uno, cuan sencillo vuelve por ser el mejor amigo.

La amistad es un juego eterno, un pacto ciego, valioso y fraterno. Pocos hay que en verdad aprecian las jornadas largas, empáticas y sustantivas, frente a ese espejo que refleja el alma, capaz de transformar sus miedos en ofrendas vivas de cariño y aprecio.

También espero a un buen amigo

A mi no me llames amigo si tienes otras cosas más importantes qué hacer que estar conmigo, en las buenas y en las malas. Que sea tan pobre como yo, busco a un amigo; capaz de no envidiar, listo para fracasar en todo menos en una amistad. Multimillonario de valores, humanos, con enormes defectos que pueda y quiera compartir conmigo.

No espero que deje su vida, más bien me invite a ella y comparta un rato con la que tengo aquí, sin compadecerla, sumándose al gozo de ver mis pocilgas de esta senda donde paso el día. Que sea feliz mientras espera la hora de vernos y se entristezca antes de decir adiós.

No quiero muchos amigos

Entre 7 mil millones de seres humanos, habrá uno que quiera escucharme, que tenga la vida al borde del desastre, guarde secretos, eche desmadre. Ese ser que dispuesto a todo me comparta el alma, sin pretender robar mis sueños o superarme en algo. Que no busco a alguien a quien darle coba o me halague, quiero un amigo o amiga que al mirarme sepa que tiene mi apoyo y me fortalezca.

Así que no me llames amigo, que yo he aprendido en el tiempo, en la vida y en los pensamientos a tenerles cerca, a nunca olvidarles, a llamarles y recordar los hechos que hemos vivido. Tengo para ellos el mejor lugar, más alto que el propio. Son para mi, un gran tesoro. Si quieres ser uno deberás vibrar al compás de la música que juntos han de orquestar.

 

 

Inició conteo: 12/11/2016 Visto: 17601 ,
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