Yo sí le creo al Presidente

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Una realidad que se viste de ficción, resulta increíble y termina por bañar de imaginarios los futuros más asertivos, los que muchos jamás pensaron. El México mágico siempre fue así, inverosímil, que no reconcilia los datos con los sueños. Donde los pies no se ponen en la tierra sino en las nubes.

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Así, pudimos convivir por décadas con las más irreales verdades históricas, una dictadura que se llamaba democracia, una oposición que legitimaba a los gobiernos, que en lugar de confrontar, pactaba con la corrupción.

Aquí, el PRI gobernó con corrupción y el PAN como dictadura; Calderón impuso un régimen que inmovilizó al progreso que tanto proclamó. Era la única forma de legitimar lo que no podía ser legitimado: el fraude y la corrupción que encubrió del gobierno de Fox y del suyo propio.

Y luego, como cuento, como ensueño, el tele-presidente Peña, un paladín, un príncipe coronado rey con una princesa de telenovela que terminó siendo un infame asesino que vio pasar frente a él a más muertos que Calderón, como un camposanto en una noche imaginaria de halloween.

¿Cómo arreglar este desastre?

No es fácil, aunque AMLO diga que no es tan complicado gobernar. Pero seguimos viendo un México distinto en los medios, esos que entintan con sangre o pintan de colores a su gusto. Haciendo real, lo irreal y falso lo verdadero.

Un presidente con amplia legitimidad que pudiendo perseguir a los rateros del pasado, decide apostar por ensanchar el mercado interno con acciones liberales. Ha funcionado en el pasado pero, ¿funcionará ahora?

Una amplia colección de gobernantes que llegaron junto con Andrés Manuel al poder, cuya curva de aprendizaje aún no llega a su estado óptimo y los problemas que tienen frente a ellos, en muchos casos, les superan.

¿Es posible la democracia?

Ante la polvareda de corrupción levantada como carrera de caballos en terracería, se pretende una lluvia que primero mostrará lodo, hasta que los caminos sean pavimentados para poder ver con mayor claridad.

Habrá zonas favorecidas y las otras ¿cómo responderán ante esta nueva realidad? Aún se ve el rencor, el miedo y, desde luego, se sigue sembrando la inestabilidad apostada por los poderes fácticos que quieren cosechar el fracaso de la 4T.

Entre las patas de los mismos caballos, caminamos con el peligro los ciudadanos, peor aún los que no comen bien desde hace años y que corren el riesgo de perder lo poco que han conservado, quizá sus tierras, quizá el fruto de sus cosechas, porque la guerra por la supervivencia de los que hoy sienten que el tapete se les mueve, esos que vivieron tantas décadas del abuso y la corrupción, no piensan irse con las manos vacías.

¿Qué momento es este?

Así las cosas, nos encontramos en el limbo, entre el deseo de ver crecer a México y aterrorizarse como lo insisten los medios por una conversión de México en Venezuela, para que luego no digamos que nos lo advirtieron.

Sigo creyendo en el Presidente Andrés Manuel

Voté por él, con ese ardiente deseo de ver progresar a México, de velar por los pobres, de poner orden en el poder público y detener el saqueo neoliberal. Me gusta mucho de lo que ha hecho: frenar el huachicol, eliminar privilegios a la clase política, ayudar, como lo indica el libro Utopía para realistas con becas y apoyos a la gente que nunca antes recibió los montos que tantas veces cacarearon las gallinas dictatoriales, porque se perdían en el sistema de corrupción en el que algunos sólo tragábamos tierra.

Sé que no será fácil, sé que muchos se resistirán, pero a un año de ese voto, yo sigo confiado en que elegimos bien, que no todo será perfecto, porque mi utopía es más realista que el progreso que dejaron los gobiernos anteriores.

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Inició conteo: 12/11/2016 Visto: 772 ,
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