Un cuento para no ir a la escuela

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Un cuento para no ir a la escuela

Eran las 8 y cacho de la noche, acompañé a mi hermano a llevarle gasolina a nuestro amigo Martín porque se le había quedado el carro a unas cuadras de su casa. Nos invitaba un trago o un refresco en agradecimiento por el aventón, pero mi hermano trabajaba por la mañana y yo tenía una gripa del demonio, aun así nos quedamos a platicar un rato y a fumar un cigarrillo, a que se fumaran un cigarrillo mejor dicho.

Las ideas surgen

Teníamos días buscando quién pudiera transportar a mí cuñada desde Zitácuaro a un poblado en Villa Victoria y de eso hablamos. Hay camiones regulares a donde ella trabaja, pero pasan muy antes o muy después de su horario de entrada y eso le significaba levantarse a las 4 a.m. para llegar a su escuela a las 8 y desperdiciar una hora y media entre que el camión llegaba a Villa Victoria y lo que salía el taxi hacía el pueblo del que no recuerdo el nombre. Para empezar, de eso nos pusimos a platicar Martín, Job y yo.

Hay muchos maestros que están en esa situación y lo resuelven juntándose entre varios y pagándole a alguno mismo de sus compañeros por el ride. Por ejemplo, habiendo 5 maestros, si uno de ellos le pone 200 pesos de gas a su carro y se cooperan de a 50, le sale gratis el viaje al dueño del carro y lo que gastaría en pasaje queda para el mantenimiento del auto; es la, nada nueva, forma en que operan muchas de las aplicaciones de internet para viajes.

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Un Atos Hyundai como el de mi hermano haría el recorrido ida y vuelta desde Zitácuaro hasta el lugar de trabajo de mi cuñada con menos de 200 pesos de gasolina, si a 4 maestros les cobrara 50 pesos por transportarlos de ida y 50 también por la vuelta, tendría una ganancia de 200 pesos diarios, a la semana 1000, en una jornada diaria efectiva de solo 3 horas. Desde luego él no podría, ya que trabaja con un horario fijo, sin embargo nos pareció muy buena opción como una ayuda para el salario; pensamos en  2 o 3 viajes diarios y sus respectivas ganancias, desde luego no contemplamos que tan legal sea esto, pero mucha gente lo hace sin importarles demasiado el seguro de viajero.

lottColaborador: Álvaro Lott (Michoacán) Ciudadano de a pie, gente común, espectador del mundo, participante de su momento. tw @DynamicOpinion 

Los tres sabemos manejar, y los tres cursamos una carrera de 4 años, y la cifra que nos daba hacer 2 viajes completos al día se acerca espantosamente a lo que Martín gana por trabajar también de lunes a viernes, pero 8 horas diarias. Incluso 8 mil pesos es más del doble de los que ganábamos los 3 en nuestros primeros empleos. Nos reímos diciendo que -mejor ni hubiéramos estudiado - . Ya tendríamos casa propia; y eso muy probablemente sería cierto, como lo es para muchas de las personas que no tienen la “oportunidad” de estudiar y tienen (o deciden) que trabajar más prontamente.

banquetaSeguimos abundando y fantaseando en lo mismo, sobre ese transporte “pirata” (aunque más bien yo le llamaría colaborativo) y pensamos incluso en combis o de plano vivir de llevar y traer estudiantes de Zitácuaro a Morelia, y cada cuenta guajira que hacíamos nos daba mejores dividendos que los que dan nuestros sueldos promedio.

Yo me concentré en lo injusto que parecía haber trabajado en un Call Center por 3 mil pesos al mes teniendo coche, pero pasé por alto la situación de muchos compañeros de carrera. Entre las risas y burlas irónicas de nuestra suerte, Job me preguntó que a mí cuanto me pagaban por una revisión ortográfica de tesis (trabajo de una semana, según el caso). Me cayó una cubetada de agua fría al responder en seco, dije “$500 pesos, eso pagan”, aunque yo nunca he revisado una. Pensé en todos mis compañeros de la facultad de letras que viven de dar 2 horas diarias de español en prepas, horas de $60 pesos o menos, y traté de consolarme a mí mismo añadiendo: -Pero ninguno de ellos maneja-, y volvimos a reír, aunque creo que a todos nos quedó un poco de pena.

Mis compañeros de la facultad de letras viven de dar 2 horas diarias de español en prepas Clic para tuitear

Trabajar

Para medio cambiar de tema, nos enfocamos ahora en que de por sí, casi nadie manda revisar sus tesis, que una que otra que hemos leído en las bibliotecas de nuestras universidades parecen más bien trabajos de compilación mal ensamblados, que hemos leído documentos de licenciados, abogados y periodistas, que si tacháramos cada error que le encontráramos parecerían panteones y que saber escribir y leer bien es muy necesario pero…  Francamente a nadie le importa porque no es redituable (le pasa también a los servicios de salud). Digamos que quisieron ser condescendientes con mi profesión, para que no me apachurrara. De cualquier modo no dijimos mentira alguna, nada que nadie supiera.

cuento para no ir a la escuela, nocturna

Era de noche

Fuimos profundizando, como en cualquier conversación, y surgieron muchos casos similares, un amigo de desarrollo comunitario trabajando en Woolworth por $8500 al mes, un amigo ingeniero agrónomo dando 3 horas semanales de biología en una prepa, un amigo contador al que le quieren pagar como practicante, hasta un amigo médico trabajando con el Dr. Simi por 11 mil; pero eso si, tal cual el IMSS despachando hasta 40 pacientes por turno. Nos dimos cuenta que para el caso de los de letras, no es la sobre oferta de licenciados, si no el desconocimiento de la profesión y una generalizada relegación de la lectura y la escritura, aunque se ocupe a nadie le importa (Insisto, al gobierno no le genera dinero).

No gratis, los mexicanos damos la penosa cifra de leer 3.8 libros al año según el INEGI, donde por cierto yo trabajé. Para las otras profesiones (revisando de manera muy general y dándome un explícito y conmutable favor) encontramos dos factores importantes, primero que hay una sobreoferta que genera deprecio, y una proliferación de universidades patito que vomitan licenciados exprés, y que al tiempo que contribuyen con la sobreoferta, generan un abaratamiento del prestigio de la profesión. Digamos: tan licenciado es un egresado de la UNAM, como uno del Tec de Monterrey, como uno del CESOM ¿Sabe usted en donde está o qué es?. Para el gobierno, las universidades patito son lo que las empresas fantasma para un corrupto, sirven para simular, pero en realidad son patrañas.

Cólicos de Banqueta

No fue todo de lo que hablamos, pero fue algo que directamente nos tocó fibras y es que muchas veces antes nos preguntábamos como era posible que algunos amigos al salir de la prepa eligieran no estudiar y ya estuvieran en mejor situación económica que nosotros (sin contar los políticos, a esos no es precisamente el trabajo lo que les brinda una holgada situación económica). Es desmotivante, honestamente el panorama profesional del país es poco prometedor y no lo digo en base a uno de tantos estudios pagados para decir lo que a alguien le conviene, lo digo desde la experiencia ajena y propia, quizá por esto exista fuga de talentos.

Pensamos en quienes trabajan en gobierno, y como es que han llegado allí y tal vez el gobierno no funciona porque no está integrado por la gente idónea para cada cargo, generalmente son allegados a quienes poseen cargos importantes quienes ocupan los cargos de más abajo, en una cadena interminable de amiguismos y compadrazgos.

Más trabajo

Sobre el tener un trabajo de 8 a 5 en alguna empresa, Martín dijo que esa era la idea que le vendían a nuestros papás para salir adelante y Job le completó diciendo que si, por que a alguien más le convenía; y yo creo lo mismo.  La promesa de crecimiento en una empresa es posible pero poco probable, y del trabajo duro poco se beneficia quien lo realiza; el trabajo duro hace ampollas, no millonarios, si fuera como nos lo venden, todo esclavo sería millonario y no es así.

De pensar en transporte pasamos a repensar el país, que locura. Cerquita de las 11 empezó a chispear. Martín nos despidió desde la banqueta de su casa y Job y yo nos fuimos en el Atos a la casa de mis papás donde yo estaba de visita. Bendita banqueta, ahora me parecía más claro y más injusto como es vivir en México.

Inició conteo: 12/11/2016 Visto: 2377 ,
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