El Quijote de la Mancha en Ayotzinapa

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Se necesita estar loco como el lánguido Quijote con yelmo, para ponerse contra los gigantes molinos, mismos que irrumpen el paisaje con sus largas palas para mover al ritmo del viento. Un tipo que cree ser el héroe de las más aguerridas batallas de caballería, conquistando tierras como Felipe II de España, otro igualmente loco, megalómano expansionista, denunciado por Cervantes en su Hidalga historia.

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